Revelaciones de Isaías Medina, el diplomático de Venezuela que renunció a la ONU

Isaías Medina deja de lado el lenguaje medido de la diplomacia tras renunciar como ministro consejero de Venezuela ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) y afirma sin rodeos que el presidente Nicolás Maduro debe responder por presuntos crímenes de lesa humanidad en su país.

"Ya Nicolás Maduro no es presidente de Venezuela, tiene que salir del lugar donde se encuentra y entregarse para que la justicia pueda juzgarlo mediante el debido proceso", asegura Medina en una entrevista con BBC Mundo en Nueva York (EE.UU.).

También revela que se comunicó con la fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI) hace cinco semanas para pedir que actúe en la crisis venezolana, que suma cerca de un centenar de muertos en más de tres meses de protestas antigubernamentales. Se trata de un reclamo que parece cobrar fuerza.

 

Lo que sigue es un resumen del diálogo que mantuvo con BBC Mundo:

¿Por qué renunció?

La iniciativa viene desde el comienzo de las manifestaciones que se han realizado en los últimos 100 días. Hay más de 100 muertos, 440 presos políticos, más de 15.000 heridos, y se ha demostrado que Nicolás Maduro es un dictador, está violando todos los derechos humanos de la población y cometiendo crímenes de lesa humanidad. Esos son fundamentalmente los elementos que me llevaron a tomar esta decisión.

Pero el deterioro de la situación en Venezuela no es algo que empezó de un día para el otro. ¿Por qué renuncia ahora?

En la historia de Venezuela jamás se había visto una crisis como la que estamos viviendo ahora. Por eso me estoy manifestando. Es el momento adecuado y no puedo hacer eco ni silencio de una situación que a la vista de cualquiera está violentando. Es un gobierno represivo.

¿Qué sentía al estar trabajando para un gobierno al que acusa de violar los derechos humanos?

Con todo respeto, yo no trabajo para ningún gobierno. Yo trabajo para mi país. No obstante, en estos 100 días, después de la conferencia de océanos en la cual serví como vicepresidente y quería terminar como una obligación, ya desde ese entonces quería renunciar.

Pero no tenía pasaporte. Y tomando en cuenta que Nicolás Maduro lleva un apartheid político, donde si tienes un desacuerdo con el gobierno ni siquiera pasaporte te dan o te lo quitan en el aeropuerto, preferí tener el pasaporte para manifestarme.

¿Y en estos 100 días tuvo que aparentar estar de acuerdo con cosas con las que no concordaba?

Para no caer en esa hipocresía, me retiré después de la conferencia de océanos y no regresé más a la misión. Sentía que no era coherente representar por ejemplo a Venezuela en un Consejo de Derechos Humanos (de la ONU).

¿Cómo puede estar en el Consejo de Derechos Humanos violando todos los días los derechos humanos de su población? ¿O cómo puede Venezuela presidir el Comité de Descolonización si ni siquiera permite la autodeterminación de su propio pueblo?

Usted ha dicho que está dispuesto a colaborar con la justicia de EE.UU. ¿A qué se refiere?

Fue una pregunta que me hicieron. Yo lo que dije es que la justicia es una sola. Soy un ferviente admirador de la paz a través de la justicia. Lo hemos visto en varios procesos en el Consejo de Seguridad o en los tribunales internacionales criminales.

A mí me gustaría que Venezuela pudiera pasar por una justicia transicional. Y lo que quise decir es que en cualquier lugar del mundo donde se me solicite participar (en) algún tipo de procedimiento de justicia para colaborar para salir de este régimen, estoy a completa disposición.